Buenas noticias me visitan. Cuando el desgano me atrapaba, y el otoño ya me entristecía, la energía volvió a mi cuerpo, y de pronto todo es distinto. Una lucecita se presenta, y me dedica palabras para ponerme pilas. "Algo va a salir, niña ansiosa", me dijo un bichito de luz anoche. Paciencia, serenidad, determinación e insistencia. Lo de mañana, ya es positivo. Mil sonrisas decididas, combatiendo la frialdad de este día. Vamos nena todavía.
No me acuerdo ya de nada, cuando me levanto a la mañana. Busco en los cajones los recuerdos de tu viaje, y olvido por momentos las sensaciones del pasado. Doy mil vueltas con frío en la cama, buscándote para hacer cucharita. Me acarician las plumas de mi almohada, mientras mis piecitos helados buscan refugio entre las sábanas. Miro el reloj y cuento, repito en voz alta todo lo que quiero. Nunca antes de las 2 me duermo, y las consecuencias de eso, me golpean día a día. Te pienso, y sonrío, me acuerdo y descanso. Quiero dormir con vos esta noche, y sentir el calor de tu piel, calentando mi cuerpo, abrigando mi pecho, satisfaciendo el deseo.
O green world, Don't desert me now Bring me back to fallen town Where someone is still alive
Fighting for something new in this When no one needs the heart of me and I'll Get out somewhere other than me before...
(than me before...)
O green world Don't deserve me now I'm made of you and you of me But where are we? Oh no
Sells to lie Phone with talk, you stars Suppose you Down when you're in fast Cause it seems so little to you
But now you're in love, you know You know, me too You know, me too I hope sex and drugs rust into my self, holy It feels holy It feels like you're with your father in the place you love...
Para los que trabajamos, hemos trabajado, o trabajaremos, dejo un saludo y un deseo feliz de merecido descanso. Y a aquellos que en este jueves 1 de mayo, están no descansando, sino laburando, doy un especial y largo beso.
Si alguna vez mi inclinación hacia algún equipo de fúbtol (y saben que nunca he sido muy amiga de este tipo de transmisiones deportivas), me llevaba a nombrar a aquél que se viste de azul y oro; hoy, soy más de Boca que nunca. Hace dos fines de semanas, tuve el privilegio de participar de una experiencia que ciertamente faltaba en mi background para poder decir que he vivido algunas cosas. Fui a la cancha. A ver a Boca. Se enfrentaba contra Newell´s (tuve que buscar cómo se escribe). Entrar al estadio fue una odisea...los hinchas corriendo adelante, atrás y a mi costado. Cantando, y puteando. La ansiedad para ver a sus queridos jugadores los atrapaba y enceguecía, nada más importaba. Paramos cinco veces en esa especie de cola desordenada, hasta llegar al último control donde te palpan y finalmente cruzar el umbral donde están los molinetes electrónicos que reconocen los carnet de socios. Ah, sí! Fui a la tribuna de socios. Esa ubicación es como estar en la popular según me cuentan, de pie, y lejos de la platea. Pero tampoco al lado de la barrabrava. Ellos están en las gradas de arriba, y nutridos de instrumentos que saben utilizar muy bien. Con sus bombos, platillos y trompetas producen color, sonido y alegría a todo el evento deportivo. Una vez adentro, mis caderas se dejaban llevar y junto a mi cabeza marcaban el ritmo de la música. Además de mirar, bailé, bailé cada minuto en el que fui una hincha más. Ubicados a tan sólo unos pasos más arriba que los jugadores, la visual era sin lugar a dudas una de las cosas que más atrapaba mi atención: el cielo azul y oro, las gradas cubiertas de ese amarillo tan puro y ese azul intenso. Banderas, carteles, remeras, todo el estadio convertido en una fiesta de dos colores, eterna y efímera. Entre agua, marihuana, y algún paty, disfruté de tener a Rodriguito Palacios ahí cerquita (hasta podía verle su trencita en primer plano), y de buscar a Riquelme todo el tiempo! Boquiabiarta, observé con delicadeza cuanta cosa estaba incluida en este paquete festivo y hasta el momento, para mí desconocido. Una de las primeras veces que hubo situación de gol frustrada, mis rodillas se doblaron solas y automáticamente fui parte del "uhhhh" colectivo. De la misma forma, me quedé callada ante el silencio conjunto de absolutamente toda la hinchada observando ese tipo de jugadas límite cerca del arco contrario. La fiesta, por supuesto, tuvo su clímax con los goles. Ambos sucedieron en el arco que más lejos estaba de mi vista, vi a la pelota revoloteando cerca de la red pero no exactamente ingresando al arco. De todas formas, el grito de GOL alegre, eufórico, desmedido, y sin límites, de mis compañeros boquenses me informó que "habíamos" concretado, y así dejé salir un susurro de gol de mi boca. El segundo gol fue el momento más emocionante del partido, el que marcó la diferencia (luego de que el equipo contrario "nos" empatara), y ahí los abrazos, los ojos brillantes, y las sonrisas de los hinchas hicieron que me de cuenta de que esto para muchos, realmente vale la pena. Es un mundo aparte, un mundo de emociones, alegrías, frustraciones, y camaradería. Un mundo que acerca a gente desconocida, un mundo que se convierte en familia. Cuando estás en la cancha, estás con tu familia boquense, ésa que te mira emocionada ante un gol, y triste ante una desesperación. Se tienden la mano, se abrazan, y comparten un momento importante, sin siquiera conocerse tal vez. Ojo, que hay un espacio para la creatividad también...ahí donde los hinchas sacan sus mejores canciones de aguante, y aliento. Sus más feroces ataques al clásico rival de por vida, y sus más sinceras felicitaciones a su gran equipo querido. Otra, otra vuelta Boca!! Desde que la escuché por primera vez, no deja de estar en mi cabeza dando vueltas. Y ese estribillo sale de vez en cuando de mi boca, recordando ese día de Boca. Para mí fue tan divertido, entretenido, y nuevo...que estoy a la espera de una segunda oportunidad. A ver si mis pulmones se entrenan un poco, y los gritos de gol vienen bastante más cargados. La compañía, guía, y entusiasmo de mi hermoso compañero de cancha claramente aportó elementos positivos y decisivos a la cuestión. Hizo que cualquier temor que al principio hubiera podido tener al respecto de "avalanchas", empujones, o agresiones, quedaran en el olvido para que pudiera dedicarme a disfrutar del espectáculo entre sus brazos, con besos de oro y sonrisas azules. Sin él, nada de esto hubiera sido igual. "Espectacular!"
Una vez me encontré pensando en vos y me sorprendí, cuando eso ocurrió por segunda vez me pareció demasiado, y cuando sin aviso estuviste en mi cabeza por tercera vez, me di cuenta de que realmente necesito tocarte.
no quiero escribir sobre algo, ni dejar de hacerlo sobre nada. las palabras construyen, recuerdan, expresan, y anticipan. dibujan un espacio en blanco, pedazo de papel o rincón virtual, creando un texto que permanece, ante mis ojos y los tuyos, en el después. escribo lo que pienso, siento, o alucino. pero a veces balbuceo.
Hoy salí de casa con dos hawaianas distintas. Una blanca y una verde. La blanca es un poco más grande que la verde. La verde es lisa lisa, y la blanca tiene banderita de Brasil. La mezcla no fue intencional... Pero quedó bien. Quién sabe...quizás hasta impongo una moda.
palabras anestesiadas, y una caricia de viento. el beso me revive, y la noche me hipnotiza. tu aire de cielo, mar y luna, tus ojos de río, sol, y fuego.
La felicidad es inconstante, efímera, fugaz, se hace desear. No es duradera ni eterna, no es algo que permanece, ni un estado que deba alcanzarse como meta de arribo. Es un momento, o varios. Pasajeros, transitables, alcanzables, placenteros. Vienen, y van. Aparecen pero no se quedan. Están. Son. Se encuentran, llegan, visitan, te invaden. Y gustan. Hoy, el regreso a casa desde el trabajo fue un momento feliz. Pasos de paseo, sonrisa imborrable, música en mis oídos, buen clima, noche estrellada, stella en mano con destino a freezer, gente amable, energía, una flor en mi bolsillo, buena vibra, una compra con regalo, personas de fiesta, planes, y ganas. Yo, observando, mirando, boquiabierta como una nena. Disfrutando del paisaje de mi barrio, mi ciudad, mi lugar. Yo, feliz.
qué momento divino. palabras para el recuerdo, ráfagas de amor grabadas en mi memoria, un nuevo sábado inundado de placer. tu mirada y la mía clavadas, los mejores besos de fiesta, bailando sin poder despegarnos. tu dulce cuidado, siempre atento a que yo esté bien, una explicación sincera y real, con tus manos acariciando mi cara. fragmentos de una noche virgen, inocente, e incierta. volvamos a salir así juntos, y que "la felicidad se propague".