Foto: Eugenia
sábado, 9 de febrero de 2008
Barcelona
Un barrio parecido a la Ciudad Gótica
de Burton,
una sagrada familia que me recuerda a Batman,
los placeres visuales que nos regala Gaudí,
una invitación constante a largas caminatas,
un banco de piedritas que me envuelve
mientras el sol acaricia mi cara.
Los objetos como recuerdos
de momentos de bares,
cañas, tragos y charlas
en varios idiomas.
Algunas fotos retratando una estadía,
lazos efímeros de viajes,
y caminos.
Los eternos turistas,
de cuellos decorados por cámaras,
pelos rubios y morochos,
muchas lugares en uno.
Un cansancio placentero,
los pies algo hinchados,
20 grados que me han llevado a pisar la arena,
mientras mis ojos se tildaron frente al Mediterráneo.
Mil sonrisas esbozadas,
y alguna que otra risa provocada.
Mucho plan para estos días,
y una primera tarea estudiantil,
y europea.
Una clase de mezclas,
con onda de la buena
dando vueltas.
Esto es Barcelona,
y todavía unos días más
aquí me quedo.
de Burton,
una sagrada familia que me recuerda a Batman,
los placeres visuales que nos regala Gaudí,
una invitación constante a largas caminatas,
un banco de piedritas que me envuelve
mientras el sol acaricia mi cara.
Los objetos como recuerdos
de momentos de bares,
cañas, tragos y charlas
en varios idiomas.
Algunas fotos retratando una estadía,
lazos efímeros de viajes,
y caminos.
Los eternos turistas,
de cuellos decorados por cámaras,
pelos rubios y morochos,
muchas lugares en uno.
Un cansancio placentero,
los pies algo hinchados,
20 grados que me han llevado a pisar la arena,
mientras mis ojos se tildaron frente al Mediterráneo.
Mil sonrisas esbozadas,
y alguna que otra risa provocada.
Mucho plan para estos días,
y una primera tarea estudiantil,
y europea.
Una clase de mezclas,
con onda de la buena
dando vueltas.
Esto es Barcelona,
y todavía unos días más
aquí me quedo.
martes, 5 de febrero de 2008
lunes, 4 de febrero de 2008
Ayer a la noche
Las hojas caen verdes sobre el mueble,
habitación rectangular de paredes blancas,
iluminadas por una luz tenue.
Mis cosas desparramadas por distintos rincones,
como dejando huellas de mi estado en tránsito.
Un refugio entre la rareza,
una invitación a mis pensamientos.
Las ideas inquietas,
que se despiertan con una noche
lluviosa y húmeda.
Miro mi valija cerrada con algo de ropa ya usada encima,
mi mirada se pierde...dejándose llevar hacia otros lugares.
Me cuelgo.
Media hora pasada la medianoche,
y yo sin sueño.
Busco cuidadosamente un pedazo de papel
vacío
que quiera recibir mis letras.
En Post-It que es lo único que encuentro,
escribo.
habitación rectangular de paredes blancas,
iluminadas por una luz tenue.
Mis cosas desparramadas por distintos rincones,
como dejando huellas de mi estado en tránsito.
Un refugio entre la rareza,
una invitación a mis pensamientos.
Las ideas inquietas,
que se despiertan con una noche
lluviosa y húmeda.
Miro mi valija cerrada con algo de ropa ya usada encima,
mi mirada se pierde...dejándose llevar hacia otros lugares.
Me cuelgo.
Media hora pasada la medianoche,
y yo sin sueño.
Busco cuidadosamente un pedazo de papel
vacío
que quiera recibir mis letras.
En Post-It que es lo único que encuentro,
escribo.
domingo, 3 de febrero de 2008
Desde el Viejo Continente
El frío intenso y seco me despierta,
me avisa que ya es tarde,
y tiempo de abrir los ojos.
Miro por la ventana,
y el día está teñido de gris,
la ciudad entera cubierta de nubes
y una neblina propia de Burton.
La melancolía se acerca con cada gota de lluvia,
te pienso y me dan ganas de que estés acá
para compartir con vos esta vista,
e improvisar una tarde cinéfila
a puro chocolate.
Me acuerdo de sonreír cuando suspiro,
ese aroma distinto, extraño,
y siempre lejano vuelve a despertar mi olfato.
Estoy acá, otra vez...
en el viejo continente,
con un nuevo viaje.
Otra experiencia, y
una aventura.
Las calles angostas de La Latina
embellecen este rincón de Madrid,
y despiertan mi curiosidad.
Creo que el Retiro me espera,
o me doy cuenta de que yo espero
volver al Retiro antes de partir.
Estoy lejos, pero sigo cerca,
nos siento cerca.
me avisa que ya es tarde,
y tiempo de abrir los ojos.
Miro por la ventana,
y el día está teñido de gris,
la ciudad entera cubierta de nubes
y una neblina propia de Burton.
La melancolía se acerca con cada gota de lluvia,
te pienso y me dan ganas de que estés acá
para compartir con vos esta vista,
e improvisar una tarde cinéfila
a puro chocolate.
Me acuerdo de sonreír cuando suspiro,
ese aroma distinto, extraño,
y siempre lejano vuelve a despertar mi olfato.
Estoy acá, otra vez...
en el viejo continente,
con un nuevo viaje.
Otra experiencia, y
una aventura.
Las calles angostas de La Latina
embellecen este rincón de Madrid,
y despiertan mi curiosidad.
Creo que el Retiro me espera,
o me doy cuenta de que yo espero
volver al Retiro antes de partir.
Estoy lejos, pero sigo cerca,
nos siento cerca.
sábado, 26 de enero de 2008
viernes, 25 de enero de 2008
jueves, 17 de enero de 2008
miércoles, 16 de enero de 2008
martes, 15 de enero de 2008
Un sueño
soñé que me cortaba el pelo muy cortito,
que me mandaba una cagada,
y que todo se desmoronaba.
soñé con algo que me asusta,
y con una partida no lejana.
soñé que no viajaba,
pero me iba luego,
también que volvía,
y ahí estabas.
soñé que me despertabas
con besos y palabras dulces,
soñé que transpiraba
y que me sujetaba de tu espalda.
soñé que hoy era jueves,
y que ayer fue viernes,
soñé con la ruta,
y un auto de domingo.
soñé que me mirabas,
y mi piel se erizaba.
soñé que cambiaba,
y el deseo me paralizaba.
soñé que la vida era muy linda,
efímera y completa.
soñé que nos cruzábamos,
y empezábamos a caminar,
sujetados de la mano.
que me mandaba una cagada,
y que todo se desmoronaba.
soñé con algo que me asusta,
y con una partida no lejana.
soñé que no viajaba,
pero me iba luego,
también que volvía,
y ahí estabas.
soñé que me despertabas
con besos y palabras dulces,
soñé que transpiraba
y que me sujetaba de tu espalda.
soñé que hoy era jueves,
y que ayer fue viernes,
soñé con la ruta,
y un auto de domingo.
soñé que me mirabas,
y mi piel se erizaba.
soñé que cambiaba,
y el deseo me paralizaba.
soñé que la vida era muy linda,
efímera y completa.
soñé que nos cruzábamos,
y empezábamos a caminar,
sujetados de la mano.
A oscuras
No ves nada.
El mareo es tal que trastabillás,
y te agarrás de la pared,
con miedo a caer.
Me buscás entre tantos ojos,
pero no distinguís mi color.
Das con mi piel,
y ahí es cuando decidís perder.
Olvidar. Fugarte del ayer,
el lugar conocido, y aquel
pensamiento vago.
Nos vamos de la mano,
sin destino, a cualquier lado,
a todos lados.
El tiempo parece no detenerse,
nada de eso nos importa,
salvo el contacto de nuestras miradas
que nos mantiene despiertos.
El mareo es tal que trastabillás,
y te agarrás de la pared,
con miedo a caer.
Me buscás entre tantos ojos,
pero no distinguís mi color.
Das con mi piel,
y ahí es cuando decidís perder.
Olvidar. Fugarte del ayer,
el lugar conocido, y aquel
pensamiento vago.
Nos vamos de la mano,
sin destino, a cualquier lado,
a todos lados.
El tiempo parece no detenerse,
nada de eso nos importa,
salvo el contacto de nuestras miradas
que nos mantiene despiertos.
La Rosarina
Ella buscaba en su armario
porque había perdido la razón,
yo exprimía diccionarios
para poder hacer una canción.
No me acuerdo muy bien
cuántos besos dejamos en cada esquina,
pero imposible olvidarme
de aquel cuarto donde aquella noche subió
la adrenalina.
Y se juntaron Rosario y la Capital,
se juntaron el bien y el mal,
se juntaron dos almas en una sola
se juntaron Sabina y Piazzolla.
Se juntó una religión que era puro corazón
con otra que nunca existió,
se juntaron dos camas y no alcanzaban
para tanto fuego, tanta acción,
tanto descontrol.
Elegimos el colchón más chico
y pareció de dos plazas,
cuando el colchón terminó bienvenido fue el piso
del comedor de su casa.
A cada beso caía una estrella,
cada arañazo calmaba el dolor,
cuando me acuerdo de ella
levanto mi vaso y brindo
adonde quiera que estés
por nuestra canción.
Se juntaron Rosario y la Capital,
se juntaron el bien y el mal,
se juntaron dos almas en una sola
se juntaron Sabina y Piazzolla.
Se juntó una religión que era puro corazón
con otra que nunca existió,
se juntaron dos camas y no alcanzaban
para tanto fuego, tanta acción,
tanto descontrol.
Las Pastillas del Abuelo
martes, 8 de enero de 2008
En mi terraza
Un exquisito salto de bailarín
dibujado sobre un azul muy oscuro,
una nena con su vestido sostenido
formando un paragüas,
un triángulo dentro de otro
mostrando un mozo abierto de brazos,
un pájaro enorme tocando con sus alas
las puntas de una estrella en tres dimensiones,
y una barriga cuyo dueño
es visto de abajo.
Un cielo inmenso
dibujado de ideas,
que dice mucho
e invita al silencio.
dibujado sobre un azul muy oscuro,
una nena con su vestido sostenido
formando un paragüas,
un triángulo dentro de otro
mostrando un mozo abierto de brazos,
un pájaro enorme tocando con sus alas
las puntas de una estrella en tres dimensiones,
y una barriga cuyo dueño
es visto de abajo.
Un cielo inmenso
dibujado de ideas,
que dice mucho
e invita al silencio.
lunes, 7 de enero de 2008
La tuerca
Una tuerca que rueda,
que gira sobre el piso,
se revuelca en la mugre,
se pierde entre los muebles,
y busca su tornilllo.
Una tuerca movediza,
algo alegre y ansiosa,
que secretamente espera
ser descubierta por tus manos.
que gira sobre el piso,
se revuelca en la mugre,
se pierde entre los muebles,
y busca su tornilllo.
Una tuerca movediza,
algo alegre y ansiosa,
que secretamente espera
ser descubierta por tus manos.
viernes, 4 de enero de 2008
Algo así
Un amanecer calmo,
lleno de paz y armonía.
Una fiaca constante,
y el deseo de seguir entre tus brazos.
Una lejanía cercana,
una cercanía lejana.
Un aroma exquisito,
de tu olor acariciando la ropa,
y cada rincón de mi piel.
Te huelo y me acuerdo,
recuerdo y ya quiero.
Secretos de una alcoba a oscuras,
de sábanas blancas,
y paredes desvestidas.
Una pipa de compañía,
y unas cuantas locuras
asomando en esta aventura.
Aquel trago en una parte de mi mundo,
y tus labios llamándome dulcemente.
Una impaciencia latente,
y vos que con sólo mirarme
me hacés confesar algún pudoroso secreto.
Mi entrega constante,
y tu sonrisa que adoro.
Un momento que vale,
y permanece.
lleno de paz y armonía.
Una fiaca constante,
y el deseo de seguir entre tus brazos.
Una lejanía cercana,
una cercanía lejana.
Un aroma exquisito,
de tu olor acariciando la ropa,
y cada rincón de mi piel.
Te huelo y me acuerdo,
recuerdo y ya quiero.
Secretos de una alcoba a oscuras,
de sábanas blancas,
y paredes desvestidas.
Una pipa de compañía,
y unas cuantas locuras
asomando en esta aventura.
Aquel trago en una parte de mi mundo,
y tus labios llamándome dulcemente.
Una impaciencia latente,
y vos que con sólo mirarme
me hacés confesar algún pudoroso secreto.
Mi entrega constante,
y tu sonrisa que adoro.
Un momento que vale,
y permanece.
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